domingo, 26 de febrero de 2023

Qué fue de Elizabeth Holmes, la creadora de Theranos: la "sucesora" de Steve Jobs que está a un paso de la prisión

Qué fue de Elizabeth Holmes, la creadora de Theranos: la

La de Elizabeth Holmes es una historia que se cuenta con una recta. Una vertical, oblicua, inclinada hacia abajo. Una línea que habla de una caída sin freno ni airbag desde los cielos milmillonarios al fango judicial, de los 4.500 millones de dólares en los que se cifraba su patrimonio neto en 2015 a los 3.600 que marcaba ya en 2016. Y de ahí descolgándose hasta los cero en los que se estima a día de hoy.

Así resume la crónica de su riqueza —de forma sucinta, pero poderosamente gráfica— Forbes, la misma revista que en su día le dedicó su portada, la etiquetó como paradigma de self-made-woman y, junto a otros medios, contribuyó a crear una leyenda que se prometía rutilante para luego revelarse fraudulenta. Y lo de fraudulenta va (también) en el sentido puramente judicial de la expresión.

La de Elizabeth Holmes es una de esas historias de desengaños y sonoros batacazos empresariales que tan bien conocen en Silicon Valley, el mismo género que hace no tanto sumaba un nuevo capítulo con Sam Bankman-Fried, ex CEO del otrora poderoso exchange FTX y quien, con una progresión casi igual de meteórica que la de Holmes, pasó de "caballero blanco" cripto a oveja negra del sector.

Aún a pesar del alcance, la resonancia e incluso los niveles de sismicidad de la caída de Bankman-Fried, el caso de Holmes ha sido quizás más mediático. Y ha sido así por sus ingredientes. Y por las múltiples lecturas que deja.

Recapitulemos.

El sueño de amasar una fortuna

e

En 2015 Holmes era algo así como el relato de la self-made-woman hecho carne y elevado a su enésima potencia. Su carrera rutilante la había llevado, con apenas 31 años, a protagonizar amplios reportajes —cuando no portadas monotemáticas— en Forbes, Fortune, Inc o The New York Times Style Magazine. De ella se decía que apuntaba maneras para convertirse en "la siguiente Steve Jobs", que estaba llamada a destacar en la biotecnología y revolucionar el sector sanitario.

Más allá de las etiquetas o vaticinios, se destacaba también su habilidad como empresaria, la misma que le había permitido convertirse en la multimillonaria hecha a sí misma más joven del mundo. No era para menos. Con solo 30 años su patrimonio se calculaba en 4.500 millones de dólares y en 2015 ocupaba el sexto puesto en la lista de empresarios más ricos de EUU por debajo de los 40 años.

Su historia reunía los ingredientes de la mejor épica empresarial.

Durante sus años de secundaria comenzó un negocio de venta de software a universidades de Asia y años después, en 2003, con solo 19 años, decidía dejar sus estudios de ingeniería química en la Universidad de Stanford, donde estudiaba con el apoyo de una generosa beca de 3.000 dólares mensuales, para lanzar su propia startup: Theranos, marca resultante de la suma de ‘Therapy’ y ‘Diganosis’.

¿El objetivo? Revolucionar las pruebas diagnósticas y en laboratorio. Y quizás, de paso, cumplir su viejo sueño de la infancia de convertirse en multimillonaria.

"¿No preferirías ser presidenta?", le preguntó cuando era niña un familiar, según recoge el periodista John Carreyrou en su libro ‘Bad Blood’. "No, el presidente se casará conmigo porque tendré mil millones", replicó la pequeña Holmes. Bien, de esos tres deseos la empresaria solo logró uno, amasar una riqueza de diez dígitos. Lo del presidente y revolucionar los diagnósticos se quedó por el camino.

Su propuesta para lograrlo era en realidad bastante sencilla. Al menos sobre el papel. Theranos, firma que Holmes fundó en 2003 y de la que más tarde asumiría las riendas como directora ejecutiva, prometía un cambio sustancial en las pruebas médicas. Con unas gotas de sangre, aseguraba, podría realizar cientos de pruebas médicas en el laboratorio. Adiós al miedo a las agujas, a los amedrentadores tubos de muestras, al dolor del jeringuillazo en la enfermería. Un pequeño pinchazo y máquinas de última tecnología eran suficientes en el sueño de Theranos para diagnosticar decenas de enfermedades. Y en cuestión de minutos.

A Holmes le ayudaban su origen, ligado a antepasados oriundos de Hungría que habían destacado en las ciencias, el emprendimiento y la capacidad para alcanzar puestos influyentes, y sus propios lazos. Su primer millón de dólares —precisa El País— lo consiguió gracias a Tim Draper, inversor de capital riesgo y padre de una de sus amigas de la infancia. A partir de ahí llegaron otros grandes e influyentes inversores, como el expresidente Bill Clinton, Carlos Slim o Ruper Murdoch. En el consejo de la empresa llegó a figurar el mismísimo Henry A. Kissinger.

El discurso de la compañía, la publicidad de sus supuestos avances científicos y tecnológicos, el éxito de sus rondas de inversión, la exposición de la propia Holmes en medios de alcance internacional, el pacto con una de las grandes distribuidoras farmacéuticas de EEUU… Contribuyeron a la tracción de la empresa, que para 2009 estaba valoraba ya en alrededor de 9.000 millones de dólares.

El problema es que aquel relato de éxito y tecnología disruptiva era básicamente eso, un relato. Más cosa del papel —ojo, no papers científicos— que de la realidad. Las alertas saltaron primero entre los empleados de la compañía: las pruebas eran lentas y muchos de los análisis se realizaban con máquinas compradas a Siemens, multinacional con la que la startup aspiraba precisamente a competir.

Fue una investigación de The Wall Street Journal la que señaló parte de aquel panorama y arrojó dudas sobre cuál era el alcance real del trabajo desarrollado en Theranos. A comienzos de 2015 incluso el JAMA, Journal of the American Medical Association, dejaba ver su inquietud: aquella startup —incidía— estaba vendiendo de forma pública "enfoques novedosos para las pruebas de diagnóstico", pero la realidad era que poco de aquello acababa plasmándose al final en la literatura biomédica revisada por pares, la auténtica referencia para el sector.

Una búsqueda realizada por el propio  Journal of the American Medical Association había arrojado únicamente un par de artículos en las que se citaba a Theranos y ninguno de ellos ofrecía en realidad información sobre la empresa.

e

El desenlace de todo aquello fue bastante más previsible que las cotas de éxito milmillonario a las que escaló Holmes en su etapa ascendente. La compañía acabó señalada por un presunto fraude a pacientes, inversores y médicos y el caso llegó a los juzgados, con Holmes y Ramesh Balway, su exsocio comercial y exnovio, en el centro del huracán. En otoño de 2021 se apuntaba que la emprendedora señalada en su día como “la siguiente Steve Jobs” se enfrentaba a 20 años de cárcel.

No serán tantos, pero todo indica que Elizabeth Holmes difícilmente se librará de pasar una larga temporada en prisión. En noviembre un juez de EEUU la condenó a más de 11 años de cárcel —135 meses, para ser precisos— por fraude y un daño patrimonial estimado en alrededor de 385 millones de dólares, cifra que queda lejos también de los 800 millones calculados por la acusación.

"Este es un caso de fraude en el que una empresa emocionante generó elevadas expectativas y despertó esperanzas solo para verse truncada por la tergiversación, arrogancia y las simples mentiras", lamentó el magistrado, Edward Davila, para quien su interpretación de lo ocurrido es clara: Holmes “se intoxicó con la fama”.

No todos los plantean igual, claro. El proceso estuvo marcado por los argumentos de Holmes sobre la responsabilidad de Balwani y el discurso de que el suyo es más un caso de ambición empresarial que de un plan deliberado para defraudar: "El fracaso no es un crimen", llegó a argumentar uno de sus abogados.

A su historia, esa que tan bien se resume en una recta precipitándose desde las alturas milmillonarias, aún le podrían quedar sin embargo más capítulos.

A finales del año pasado The Guardian precisaba que aún debía fijarse una audiencia para fijar la cantidad que deberá pagar a modo de restitución y que probablemente sus abogados pedirían que Holmes permanezca en libertad bajo fianza mientras se apela la sentencia, esquivando así la fecha ya prevista para su entrega: el 27 de abril. No lo tendrá fácil. Los fiscales federales han mostrado su oposición a que se le conceda la libertad mientras se dirime el recurso.

La exempresaria está casada con un rico heredero del sector hotelero y, según apuntaban en noviembre varios medios, estaría esperando a su segundo hijo.

Lo que queda desde luego es una lección para los inversores de Silicon Valley. "Están prestando atención. En el futuro, los fundadores tendrán mucho más cuidado con lo que dicen en la fase de inicio porque esto demuestra que el gobierno los hará responsables", comentaba Neama Rahmani, de West Coast Trial Lawyers y exfiscal federal, a finales del año pasado, cuando se conoció la sentencia.

Imágenes: TechCrunch (Flickr)

-
La noticia Qué fue de Elizabeth Holmes, la creadora de Theranos: la "sucesora" de Steve Jobs que está a un paso de la prisión fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .



via Xataka https://ift.tt/PL0KcHx

Xiaomi 13: sigue la presentación de los nuevos gama alta de Xiaomi en el MWC 2023 en directo con nosotros

Xiaomi 13: sigue la presentación de los nuevos gama alta de Xiaomi en el MWC 2023 en directo con nosotros

Hoy tenemos una cita con Xiaomi en el MWC 2023. La compañía china nos ha citado a las 16:00, hora peninsular española, para enseñarnos los nuevos Xiaomi 13, su nueva hornada de terminales de gama alta. Y como no podría ser de otra manera, podrás seguir la conferencia en directo con nosotros.

La presentación de Xiaomi tendrá lugar hoy, 26 de febrero, a las 16:00 hora peninsular española. Podrás seguirla en vivo en nuestra página de directos o en nuestro perfil de Twitter, @xataka. Los horarios según regiones son los que siguen:

  • España: 16:00 (15:00 en Canarias).
  • México: 9:00 AM
  • Colombia: 10:00 AM.
  • Venezuela: 11:00 AM.
  • Chile y Argentina: 12:00 PM.

Qué esperamos ver

La firma china no es que haya sido disimulada a la hora de adelantar los productos que veremos en la presentación de hoy. Tal y como ha confirmado Xiaomi España en su perfil oficial de Twitter, además de la serie Xiaomi 13 (que ya ha sido presentada en China, así que seguramente hoy conozcamos el precio y la disponibilidad en España), Xiaomi también enseñará el Xiaomi Watch S1 Pro y los Xiaomi Buds 4 Pro.

Cabe destacar que, como los Xiaomi 13, estos dispositivos no son desconocidos, ya que han sido presentados en otros países y, de nuevo, cabe esperar que hoy conozcamos el precio en nuestras fronteras. No obstante, Xiaomi asegura que estos son "algunos de los protagonistas", por lo que es de esperar que haya alguna que otra sorpresa.

No se sabe exactamente qué será, porque si hay una marca que tenga productos de prácticamente cualquier índole esa es, precisamente, Xiaomi. Sea como fuere, no tardaremos mucho en salir de dudas. Recordamos: el evento será hoy domingo, 26 de febrero, a las 16:00. ¡Os esperamos!

-
La noticia Xiaomi 13: sigue la presentación de los nuevos gama alta de Xiaomi en el MWC 2023 en directo con nosotros fue publicada originalmente en Xataka por Jose García .



via Xataka https://ift.tt/Xr4kBio

Me he pasado años abrazando el minimalismo digital. Ahora me arrepiento de no haber sido un Diógenes

Me he pasado años abrazando el minimalismo digital. Ahora me arrepiento de no haber sido un Diógenes

Hace unos días, una persona muy cercana tuvo que hacer uno de esos trámites, cada vez menos frecuentes, que le requerían un pendrive USB. Buscando alguno, terminó encontrando uno que ha sobrevivido a varias mudanzas pero que ya ni sabía qué podía contener.

Como entregar un viejo pendrive de contenido desconocido a otra persona es un deporte de alto riesgo, prefirió mirar primero qué había dentro. Aquel pendrive llevaba diez años sin usarse (último archivo añadido: agosto de 2012). Y sin revisarse. Empezó a abrir carpetas. Entonces llegó la sorpresa. Eso no era un pendrive. Era una cápsula del tiempo que se había pasado enterrada una década.

Acumulando bits

Copias de decenas de conversaciones de MSN Messenger. Las cartas enviadas y recibidas por sus primeros amores —las digitales, tal cual; las analógicas, escaneadas—. Artículos reflexivos escritos por amigos íntimos en blogs extintos, que era la época. Planes para los viajes de los 18 años con el carné recién sacado y un presupuesto paupérrimo, pero una ilusión que ningún viaje a Nueva York en la treintena puede igualar. Y fotos a mogollón, claro.

Esta persona tiende a tener un principio de Diógenes en el mundo físico (término cariñoso y no literal), pero no sabía hasta qué punto también acostumbró a tenerlo durante su adolescencia en el ámbito digital. Y qué rentable le ha salido.

Revisar todos esos archivos fue viajar al pasado, pero sobre todo, fue un choque emocional, entre la nostalgia, el cariño y hasta la pena. En última instancia, solemos pagar dinero buscando emocionarnos, y por eso vamos al cine, a un concierto o a leer una novela. Emocionarse es valioso.

Pocas experiencias vitales le emocionaron tanto en mucho tiempo como acceder a todos los recuerdos que su yo del pasado decidió almacenar. Por supuesto, sentí cierta envidia. Ya aprendí a creer en el poder de congelar los momentos bellos y cotidianos a través de fotografías y vídeos rutinarios, no especiales, pero no había pensado que el mundo digital también está repleto de estos momentos. Ordinarios, corrientes.

Eso último es lo que me recordó también otro amigo, que hace unas semanas publicó un espectacular hilo en Twitter haciendo un repaso, pantallazo a pantallazo, de quince años usando un iPhone. Cada aplicación, cada salto de iOS, cada rincón, cada lenguaje de diseño.

Pongan el nombre que sea, iOS o Android, tanto da: para un entusiasta de la tecnología, ver todos esos pantallazos hechos por uno mismo es volver por un instante a un momento del pasado. Yo en cambio recuerdo haber borrado de vez en cuando los pantallazos que había ido haciendo, precisamente por ser cotidianos, rutinarios, y no de nada especial. Justo lo que ahora más valoro.

Con el paso de los años he ido aceptando que mi manía de deshacerme de cosas físicas quizás no compense la facilidad para las mudanzas, y que no está mal apegarse a ciertos recuerdos; pero no me planteé hasta el día de ese pendrive que a qué mala hora no supe ver que nunca tendría que haber borrado esos pantallazos o esas conversaciones de Messenger. No para incriminar a nadie, sino simplemente para conservar huellas de mi forma de comunicarme, pensar y sentir a los quince o los veinte años. Ahora las valoraría muchísimo. Dentro de cuarenta años serían mis joyas.

Imagen destacada: Javier Lacort con MidJourney.

-
La noticia Me he pasado años abrazando el minimalismo digital. Ahora me arrepiento de no haber sido un Diógenes fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .



via Xataka https://ift.tt/saYy87W

La guerra de China contra ChatGPT: no quiere saber nada de él hasta el punto de vetarlo entre sus tecnológicas

La guerra de China contra ChatGPT: no quiere saber nada de él hasta el punto de vetarlo entre sus tecnológicas

China ha decidido reforzar su cerrojazo a ChatGPT. Aunque la IA generativa de OpenAI no estaba disponible de forma oficial en el gigante asiático, en la práctica había quien había logrado acceder al popular bot a través de VPN —redes privadas virtuales— y algunos desarrolladores externos incluso habían creado programas con el servicio. Ahora las autoridades del país han querido ir un paso más allá y cortar de forma tajante el acceso: ha ordenado a sus principales empresas tecnológicas que eliminen cualquier solución que franquee el servicio.

El motivo: quiere evitar "información errónea" made in USA.

¿Qué ha decidido China? Reforzar el veto a ChatGPT entre sus ciudadanos. Según detalla Nikkei Asia, las autoridades reguladoras de China han ordenado a las grandes empresas tecnológicas que no ofrezcan los servicios de ChatGPT al público. En concreto Pekín ha dado instrucciones a Tecent Holding y Ant Group, filial de Alibaba Group Holding, para que no ofrezcan acceso al bot en sus plataformas, tanto de forma directa como a través de terceros.

Pero… ¿Funciona ChatGPT en China? No. Y sí. El chatbot, creado por OpenAI y respaldada por Microsoft, ambas con sede en Estados Unidos, no está disponible de forma oficial en China, pero como hecha la norma, hecha la trampa hay quien ha logrado acceder a él. The Guardian precisa dos vías: redes privadas y programas de desarrolladores externos que ahora han desaparecido de las cuentas de WeChat, la popular app de mensajería instantánea china lanzada por Tencent.

¿Qué supone la medida? El diario hongkonés South China Morning Post asegura que desde noviembre habían surgido "docenas de cuentas públicas" en WeChat que incorporaban ChatGPT a través de una interfaz de programación de aplicación (API). Gracias a ellas los usuarios chinos pudieron burlar el veto y utilizar el bot sin necesidad de un número de teléfono extranjero o VPN.

El miércoles el medio hongkonés constató que al menos algunas se han desactivado, incluidas Yibai Technology, Shenlan BL, AI Duihua o ChatGPT Robot. En el caso este último la cuenta concreta que se ha suspendido por "violar las leyes y regulaciones pertinentes". Otras apps señalan que sus servicios se desconectaron por "cambios comerciales relevantes" o de política, sin aportar más detalles sobre el motivo. DingTalk, por ejemplo, la plataforma de colaboración empresarial de Alibaba, también habría eliminado una guía publicada a comienzos de mes con instrucciones sobre cómo agregar un bot ChatGPT a chats grupales.

¿Y cuál es la razón? Medios internacionales apuntan a un motivo a priori tan simple como peliagudo: el control del flujo de información. ChatGPT es al fin y al cabo una herramienta creada por una compañía de EEUU, un modelo —comenta a The Guardian la doctora Ilaria Carrozza, del Instituto de Investigación de la Paz de Oslo— “entrenado en información abierta basada en países occidentales”.

"Potencialmente plantea muchos problemas [para Pekín] porque la gente podría haberlo usado para plantear preguntas sobre temas delicados, como los abusos de los derechos humanos en Xinjiang, Taiwán, las islas Diayou", subraya. Hace días medios estatales chinos ya deslizaban que EEUU estaría utilizando el chatbot para "difundir desinformación y manipular la opinión pública" y señalaban en concreto sus respuestas sobre Xinjiang. Cuando se le pide información sobre esa región del noroeste chino, ChatGPT describe los presuntos abusos que padecen las minorías étnicas, incluidas detenciones masivas y los campos de reeducación.

¿Cuál es el contexto? Hace una semana China Daily, diario ligado al Partido Comunista Chino, publicaba un extenso artículo de opinión en el que advertía de los retos que plantea la inteligencia artificial y reclamaba, ya desde el mismo título: "El surgimiento de ChatGPT pide una regulación de la IA". Uno de los riesgos que señalaba su autor, Calving Tang, era precisamente “la difusión de información falsa” y contenidos “fraudulentos que parezcan provenir de una fuente fiable”.

La medida de los reguladores chinos coincide también con la carrera de algunas de sus empresas y universidades del país para desarrollar chatbots de IA. Uno de los más avanzados sería el programa Ernie Bot, de Baidu, que ya en 2021 lanzó Plato.

Imagen de portada: Owen Winkel (Unsplash)

-
La noticia La guerra de China contra ChatGPT: no quiere saber nada de él hasta el punto de vetarlo entre sus tecnológicas fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .



via Xataka https://ift.tt/5C6EhAk

sábado, 25 de febrero de 2023

Singapur está criando millones de mosquitos en un laboratorio. Tiene buenos motivos para hacerlo

Singapur está criando millones de mosquitos en un laboratorio. Tiene buenos motivos para hacerlo

Si no puedes con tu enemigo, ya sabes: únete a él. Eso sí, para buscar nuevas formas de vencerlo. En Singapur tienen un problema con el dengue, una infección transmitida por mosquitos que entre otros síntomas suele provocar fiebres, dolores y erupciones en la piel, así que sus autoridades han decidido… criar mosquitos de la especie que transmite la enfermedad. Y lo hacen además en grandes cantidades, a millones, para luego soltarlos por las calles y urbanizaciones del estado.

Suena descabellado, pero tiene todo el sentido del mundo.

¿Qué ocurre en Singapur? Que quiere plantarle cara al dengue, una infección transmitida por mosquitos y que se localiza sobre todo en áreas tropicales, como ciertas regiones de África, Asia o América Central y del Sur e islas del Pacífico. Si bien no suele ser grave, sí provoca molestias a quienes la padecen e incluso puede manifestarse en un tipo más virulento que ocasiona sangrados y fatiga.

Según los datos de la CDC de EEUU, se calcula que cada año unas 400 millones de personas se infectan con el virus del dengue y alrededor de 100 millones enferman. En cuanto a fallecidos, se registran unos 21.000 casos atribuibles a la dolencia.

Tres
Dos

¿Es importante la infección allí? La Agencia Nacional del Medio Ambiente (ANE) de Singapur lleva un control pormenorizado de las infecciones registradas, a corto y largo plazo. Sus estadísticas ayudan a comprobar cómo ha sido la evolución a lo largo de los últimos años... y días. Durante la semana del 5 al 11 de febrero, por ejemplo, el organismo registró 219 casos notificados. En lo que va de 2023, hasta la sexta semana, la agencia de Singapur había contabilizado cerca de 1.500.

¿Y qué está haciendo Singapur? Hace unos años, en 2019, precisa Undark, la NEA activó un programa que básicamente consiste en criar millones de mosquitos Aedes aegypti, también conocidos como “del dengue” o “la fiebre amarilla”, apodos que dan una idea bastante precisa de lo incómoda que pude resultar la convivencia con ellos. Los cuidan a conciencia, vigilando cada fase, para luego soltarlos  en los alrededores de edificios y calles. La NEA incluso publica mapas y un cronograma de las zonas en las que los suelta, en ocasiones con ayuda de camionetas.

Undark precisa que cada semana los insectos cirados por la NEA generan 24 millones de huevos. Los mosquitos empezaron a liberarse en 2016, aunque el programa en sí comenzó en 2019. Con el tiempo ha pasado de liberar unos dos millones de insectos cada semana a alcanzar los cinco millones en 2022.

Y eso… ¿Para qué? Pues, por paradójico que pueda sonar, para limitar la propagación del dengue. La clave está en el tipo de mosquitos que liberan los técnicos de la NEA: no se trata de insectos cualquiera, sino de Aedes aegypti que cumplen dos condiciones fundamentales. Primero, que son machos, por lo que no pican ni transmiten enfermedades. Lo que buscan es azúcar que obtienen de las plantas, a diferencia de las hembras, que sí necesitan proteínas de la sangre.

Su segunda peculiaridad es que son portadores de Wolbachia, una bacteria que se encuentra en más del 60% de las especies de insectos, incluidas mariposas, abejas o libélulas. También en determinados mosquitos, como Aedes albopictus o Culex quinquefasciatus. Quienes no se lo transmiten entre sí de forma natural son los Aedes aegypti. He ahí una de las claves del programa de Singapur.

¿Qué tiene de especial la bacteria? Que puede convertirse en un valioso aliado para reducir el riesgo de contagio de dengue. ¿Cómo? Usando los mosquitos criados por la NEA a modo de moderno "caballo de Troya". "Cuando los mosquitos machos portadores de Wolbachia-Aedes se aparean con hembras urbanas que no lo portan los huevos resultantes no eclosionan", destaca el organismo, que avanza cuál es la meta final: que, con el tiempo, las "continuas liberaciones" de mosquitos con la bacteria acaben derivando en "una disminución de las poblaciones urbanas". En otras palabras, menos ejemplares pululando del molesto Aedes aegypti.

"Esto no solo reduce el riesgo de dengue, sino también de otras enfermedades, como zika y chukungunya", insisten los expertos de Singapur. Para conseguirlo necesitan introducir la bacteria en los mosquitos inyectándola de forma directa en los huevos. "Wolbachia se transmite por vía materna. Las hembras portadoras transmiten la bacteria a su descendencia, generando así una línea estable".

¿Está dando resultados? Los datos que maneja NEA invitan desde luego al optimismo. Sus expertos realizaron un estudio en varias localidades y constataron que la liberación de ejemplares macho con la bacteria reducía las poblaciones de Aedes aegypti hasta un 98%. "En consecuencia, las áreas centrales de los lugares de estudio con al menos un año de liberaciones vieron hasta un 88% menos de casos de dengue en comparación con las áreas sin liberaciones", zanja.

El sistema, por supuesto, también tiene sus puntos débiles, como un aumento temporal de mosquitos machos tras su liberación, la posibilidad de que se cuele alguna hembra o que se ponga en peligro a otras especies del ecosistema. La NEA habla sin embargo de un peligro "insignificante" o "bajo" y reivindica: "Es seguro, sin riesgo para la salud humana y con un riesgo insignificante para la ecología".

¿Es la única estrategia con la bateria? En realidad, no. Los expertos han comprobado que hay otra forma de combatir los contagios de dengue que se basa también en la Wolbachia. La que usan en Singapur se denomina "de supresión", elocuente etiqueta que identifica con claridad cuál es su objetivo: eliminar las poblaciones de mosquitos. De ahí que solo se liberen machos con la bacteria.

La otra se denomina "de reemplazo" y lo que plantea es liberar machos y hembras con Wolbachia para que introduzcan la bacteria entre las poblaciones de insectos —cuando ambos miembros de la pareja son portadores pueden reproducirse con éxito— de la ciudad. ¿Por qué? Pues porque los mosquitos con Wolbachia ven reducida su capacidad para transmitir enfermedades, incluida el dengue.

¿Solo se usa en Singapur? La respuesta vuelve a ser negativa. Hace algo más de una década en Australia se liberaron mosquitos con Wolbachia precisamente para combatir el dengue y las posibilidades del método "de reemplazo" han animado a World Mosquito Program a lanzar iniciativas en una docena de naciones, como México o Vietnam. En California también se ha registrado una interesante.

Una de las grandes aportaciones de Singapur es la mejora del sistema de cría, un proceso complejo que requiere por ejemplo en conteo cuidadoso de las larvas o la separación de los especímenes por sexos. En la ciudad-estado usan por ejemplo un sistema automatizado de conteo que les permite garantizar que cada una de las bandejas de larvas contiene exactamente 26.000, fundamental para que los expertos de la agencia puedan mantener las condiciones de crianza.

Imágenes: DFID - UK Department for International Development (Flickr)

-
La noticia Singapur está criando millones de mosquitos en un laboratorio. Tiene buenos motivos para hacerlo fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .



via Xataka https://ift.tt/zmvcjI3

Neuralink ha sobrevivido a su año más difícil desde que existe. Y ahora parece más fuerte que nunca

Neuralink ha sobrevivido a su año más difícil desde que existe. Y ahora parece más fuerte que nunca

El de Neuralink ha sido, posiblemente, el lado menos conocido del annus horribilis empresarial de su propietario, Elon Musk. A la empresa no le ha ido bien desde que, hace aproximadamente un año, comenzara los preparativos para sus primeros ensayos en humanos, y a pesar de ello sus avances, aunque lentos, no han parado.

¿Qué es exactamente Neuralink? Neuralink es una empresa dedicada a la fabricación de implantes cerebrales para su uso a modo de interfaz digital. Estos implantes deberán ayudar a personas con determinados problemas de movilidad a interactuar con su entorno.

La empresa, fundada por el magnate sudafricano Elon Musk, lleva más de media década dedicada a este ambicioso proyecto. Sus avances hasta el momento han sido discretos e incrementales, pero todo parece indicar que avanza hacia el gran salto: la experimentación en humanos.

Un año de escándalos. O al menos ese parecía el plan. Neuralink comenzó 2022 con una oferta de trabajo: la empresa buscaba un director de ensayos clínicos, pero el panorama no tardó en oscurecerse con una denuncia del Comité de Médicos por una Medicina Responsable. Esta denuncia parece camino de materializarse en una investigación formal por parte del Gobierno federal estadounidense.

Si bien es cierto que Neuralink admitió que algunos de los animales en los que había experimentado habían sufrido daños, la empresa argumentó que ninguno se debía a negligencias o abusos, y que los protocolos seguidos no solo se ajustaban a los mínimos legales exigidos sino también a recomendaciones más estrictas. Desde entonces la empresa ha estado haciendo especial hincapié en el bienestar animal de los sujetos con los que investiga.

A este escándalo interno pueden sumársele los que su propietario, Elon Musk, ha estado protagonizando a lo largo del año. Particularmente por la compra de la red social Twitter, cuyas ramificaciones han afectado a otras empresas. Quizás Neuralink, por su menor protagonismo en el día a día, haya podido mantenerse a cierta distancia del barullo informativo.

N1 y R1. Pese a ello la empresa parece seguir adelante con sus planes. La empresa organizó un evento de “reclutamiento” a finales de noviembre que también sirvió como puesta al día de sus avances. El evento vino a confirmar la tendencia que ya había podido apreciarse con anterioridad: innovaciones incrementales y no revolucionarias en un campo puntero como es el de los implantes neuronales.

N1 es el nombre que ha recibido su primer implante. Se trata de un pequeño dispositivo circular que se adapta al mismo hueso del cráneo desde el que se conecta, a través de más de medio centenar de agujas, al cerebro. Desde ahí sirve como interfaz de entrada y salida de datos.

El implante no fue el único protagonista. La empresa también presentó R1, el robot que se encargará de “acoplar” el aparato al cerebro. La empresa pretende que este proceso de inserción del implante se realice en una simple operación de un cuarto de hora de duración gracias a este “cirujano digital”.

Neuralink Aparato
Prototipo de implante. Neuralink.

Se buscan participantes para experimento en neurociencia. Así las cosas Neuralink parece enfilada a proseguir con sus planes para comenzar los ensayos clínicos en humanos. A mediados del mes de diciembre Neuralink anunció la creación de un registro de pacientes. La empresa busca estadounidenses mayores de 18 años con tetraplejia, paraplejia, pérdida de visión, sordera o afasia.

¿Demasiado ambicioso? Si el lema de SpaceX ha sido innovar a través del ensayo y el error, parece que Neuralink ha tomado una vía más cauta. No es de extrañar teniendo en cuenta el objeto de su investigación. Los avances presentados hasta ahora son pocos pero no exentos de mérito en un contexto difícil.

A pesar de ello 2023 se antoja un año difícil. Habrá que ver la capacidad de la empresa para justificar las pérdidas en vida animal sufridas y así poder aguantar la probable investigación federal a la que podría enfrentarse en los próximos meses.

Organizar ensayos clínicos en humanos tampoco es algo como para tomarse a la ligera. Habrá que ver si los daños sufridos en modelos animales implicarán un reducido poder de convocatoria para participantes. La recompensa es importante, ya que, en el caso de lograr el éxito, podría ayudar a mejorar la calidad de vida de muchas personas con discapacidades de lo más variado. El año se antoja interesante.

Imagen | Neuralink

-
La noticia Neuralink ha sobrevivido a su año más difícil desde que existe. Y ahora parece más fuerte que nunca fue publicada originalmente en Xataka por Pablo Martínez-Juarez .



via Xataka https://ift.tt/EPNhBZl

He probado Android Automotive. Ya no hay vuelta atrás

He probado Android Automotive. Ya no hay vuelta atrás

Contaré un pequeño secreto por aquí: tengo entre manos la prueba de un Polestar 2. De las virtudes o defectos de la berlina sueca hablaremos en otro momento. Hoy estoy aquí para centrarme en la experiencia de uso con Android Automotive, el sistema operativo que montan los coches de Polestar.

Y los primeros contactos con el nuevo sistema operativo de los suecos no ha podido ser mejor. De hecho, tengo firmes motivos para pensar que Google y Apple, pero sobre todo la primera, han abierto una puerta que ya es imposible cerrar. Ambos han entrado dentro de la industria, lo quieran o no el resto de fabricantes.

El software como piedra angular

Hace tiempo que se repiten las mismas declaraciones: el software será uno de los elementos distintivos en el futuro. En un mercado que tiende a la estandarización, las marcas empiezan a elevar al software a pieza fundamental como valor diferencial.

Los primeros resultados están siendo dispares. Tesla se ha negado a que nadie entre en sus pantallas, pero lo cierto es que le está dando buen resultado.  Las actualizaciones de Porsche han demostrado todo lo que pueden dar de sí, incluso con mejoras en la autonomía sin necesidad de pasar por el taller. Dentro del mismo grupo automovilístico, Volkswagen se encuentra justo en el lado contrario.

Con mejores o peores resultados, las firmas han decidido invertir millones de euros (muchos millones de euros) en desarrollar sistemas propios.  Algunos, como el de Mercedes han conseguido buenos resultados pero otros, como BMW, pese a sus amplísimas opciones, son claramente mejorables en la distribución de los elementos.

Ford, en su Mustang Mach-e, tiene un claro problema de envejecimiento, con menús bien estructurados pero que no siempre muestran la información de la manera más clara posible o, incluso, sufre de algún pequeño lag.

Por un motivo u otro, analizado el software de cada vehículo, en la mayor parte de las ocasiones opto por conectar mi teléfono y aprovecharme de Apple CarPlay. Y lo mismo con Android Auto si mantuviera mi viejo Pixel 4.

No hay vuelta atrás

Si con Android Auto estaba contento, sumergirme en las bondades de Android Automotive era sólo cuestión de tiempo.

El Polestar 2 cuenta con este sistema operativo de Google pensado específicamente para el coche. Una base sobre la que cada fabricante podrá añadir su propia capa. Ya lo hace Polestar pero también Volvo o Renault. Y lo hará próximamente BMW.

Y no es casualidad que más fabricantes vayan asumiendo que la base de Google es mejor que la suya. El problema para la tecnológica es que es necesario que el coche comparta buena parte de los datos recogidos con el sistema operativo. Justo una de las batallas entre las marcas, que quieren conseguir una entrada de nuevos (e ingente) ingresos con ellos.

Google y Apple llevan años de ventaja a los fabricantes y algunos empiezan a asumirlo

El problema para los fabricantes es que Google y Apple les llevan años y años de ventaja en el desarrollo de software y eso se nota al primer instante cuando nos subimos a un vehículo que monta Android Automotive.

Lo primero que destaca es la sensación de estar ante algo conocido. La distribución en carpetas de las aplicaciones, los gestos que hay que hacer para movernos por los menús o cómo se muestran las notificaciones es justo como uno espera: igual que en su teléfono móvil.

En 2021 se calculó que pasamos 4,8 horas diarias utilizando el teléfono móvil. Casi 300 minutos a diario. Que la pantalla de nuestro coche funcione exactamente como un dispositivo que es omnipresente en nuestro día a día rompe una pequeña barrera que hará que el periodo de adaptación al mismo sea muchísimo más rápido.

Todo repercute en unas pequeñas y muy sencillas mejoras. La mejora en la experiencia de uso es enorme con unas pocas pinceladas. Un primer tablero con las aplicaciones repartidas en enormes carpetas. Tener todas las ayudas a la conducción semiautónoma desplegadas en grandes botones con una imagen que resuma los apartados a los que nos estamos enfrentando. Una simple barra para establecer el límite de carga del coche.

Dscf2570
La barrera de entrada al control del sistema operativo es prácticamente inexistente

Pequeños detalles que se valoran más cuando iniciamos sesión en nuestra cuenta de Google. Aunque echo de menos servicios básicos como Gmail en la Play Store (es preocupante el limitado número de apps disponibles), hay algo que me tiene enamorado. El cálculo de la autonomía disponible.

Con nuestra sesión iniciada de Google, la aplicación de Google Maps nos mostrará todos los destinos que tenemos guardados. Pero, además, se especifica el nivel de batería con el que llegaremos a cada uno de ellos. Y, a falta de hacer algunas pruebas más, son las mejores predicciones que he visto en un coche eléctrico. De hecho, por norma general han sido ligeramente pesimistas y he alcanzado mi destino con una diferencia de entre un uno y un dos por ciento de batería excedente a mi favor.

Además, la enorme base de datos de Google permite a Android Automotive tener una batería inmensa de posibilidades cuando hacemos búsquedas concretas por cafeterías, hoteles, restaurantes o cualquier otro tipo de servicio. También con los puntos de carga, mostrándome siempre las opciones más lógicas en ruta, qué cantidad de batería tendré que llenar y cuánto tiempo me desviaré del camino para cargar.

Como punto negativo, todavía está pendiente mejorar un poco mejor las opciones disponibles de carga. Por ejemplo, habitualmente realizo mis viajes a Extremadura y el Supercharger de Tesla en Almaraz está abierto a cualquier vehículo. Pese a ello, no era una opción que el vehículo contemplaba en la ruta.

Dscf2575
La asignatura pendiente es ampliar las aplicaciones disponibles

Un aviso a los fabricantes... y a Apple

Hace unos meses expliqué cómo Google y Apple tienen malas noticias para los fabricantes. Y, en términos generales, me reafirmó en aquel artículo.

Android Autmotive destaca por su sencillez y, sobre todo, porque la barrera mental que supone adentrarse en un sistema operativo nuevo es casi invisible. Y me parece algo fundamental cuando hablamos de subirnos a un coche, un aparato que muchas veces lo utilizamos con prisas y cuya pantalla manejamos a más de 100 km/h.

Yo mismo habría dicho hace unos años que todo esto es secundario a la hora de elegir un vehículo pero con la industria dándole cada día más y más peso a sus sistemas operativos, el uso o no de Android Automotive puede ser un escollo para los fabricantes que decidan prescindir de ello.

Apple está intentando un movimiento similar con el nuevo Apple CarPlay que debería llegar este año. Sin embargo, los fabricantes no parecen estar por la labor de ofrecer tantos datos a una empresa que, además, eliminará todo rastro de personalidad propia en sus menús.

Apple quiere tener un acceso prácticamente libre de los datos del conductor y del coche, aportando ella misma los datos  del velocímetro, el cuentarrevoluciones, el indicador de combustible o la autonomía restante. De momento, muy pocos fabricantes han anunciado que ofrecerán este nuevo sistema operativo de los de Cupertino.

El problema para Apple es que su aplicación Mapas no alcanza en España la profundidad de Google Maps. Puede no ser un problema en Estados Unidos pero sí en otras partes del mundo. A su favor hay que decir que, probablemente, la integración entre dispositivos será muy buena y la "conversación" entre el coche y el teléfono móvil a la hora de mostrar el calendario o prever a dónde tenemos que ir también lo será. Eso sí, esto último son sólo suposiciones basadas en mi experiencia con Apple CarPlay.

¿La ventaja para Apple? Su poder de arrastre es muy grande. Así lo han entendido el puñado de fabricantes que han anunciado su adopción y que están dispuestos a plegarse al futuro sistema operativo de Apple para el coche. Saben que, igual que con Android Automotive, pueden ser un valor de compra suficiente para que el cliente se decante por ellos y no por un vehículo con un sistema operativo propio.

En ambos casos, Google y Apple ya han empezado a ganar la batalla.

-
La noticia He probado Android Automotive. Ya no hay vuelta atrás fue publicada originalmente en Xataka por Alberto de la Torre .



via Xataka https://ift.tt/HSFh7Us